LECHUGA  
 

La lechuga (Lactuca sativa L.) es una planta anual, propia de las regiones semi-templadas, que se cultiva con fines alimentarios. Debido a las muchas variedades que existen, y a su cultivo cada vez mayor en invernaderos, se puede consumir durante todo el año. Normalmente se toma cruda, como ingrediente de ensaladas y otros platos, pero ciertas variedades, sobre todo las de origen chino, poseen una textura más robusta y por ello se emplean cocidas.
El nombre genérico Lactuca procede del latín lac, -tis (leche). Tal etimología refiere al líquido lechoso (o seaq, de apariencia "láctea") que es la savia que exudan los tallos de esta planta al ser cortados. El adjetivo específico sativa hace referencia a su carácter de especie cultivada.

-Raíz: la raíz, que no llega nunca a sobrepasar los 25 cm. de profundidad, es pivotante, corta y con ramificaciones. -Hojas: las hojas están colocadas en roseta, desplegadas al principio; en unos casos siguen así durante todo su desarrollo, y en otros se acogollan más tarde. El borde de los limbos puede ser liso, ondulado o aserrado. -Tallo: es cilíndrico y ramificado. -Inflorescencia: son capítulos florales amarillos dispuestos en racimos o corimbos. -Semillas: están provistas de un vilano plumoso.

Variedades

Entre las variedades de lechuga se destacan:

  1. Beluga: de cogollos apretados y densos, semejantes a la col; carece casi por completo de sabor, pero goza de amplio uso por su crujiente textura y la facilidad para cortarla finamente. Es la variedad más habitual en las regiones donde no se da naturalmente la lechuga, puesto que puede cultivarse en tanques hidropónicos;
  2. Romana: de cogollo largo, con hojas aproximadamente lanceoladas, menos gruesas que las iceberg pero gruesas y crujientes. Se la conoce en España como oreja de mulo;
  3. Francesa: de cogollo redondo, hojas finas y textura mantecosa; tiene un sabor delicado pero intenso. Se la conoce también como Boston;
  4. Batavia: similar a la francesa, de cogollo suelto, hojas rizadas y textura mantecosa;

La llamada lechuga hoja de roble, de hojas rizadas y cogollo suelto, distintiva por el color morado de sus hojas, no es una variedad de L. sativa sino una especie aparte, Chicorium intybus.

Usos

Nutrición

La lechuga tiene muy poco valor nutritivo, con un alto contenido de agua (90-95%). Es rica en antioxidantes, como la vitaminas A, C, E, B1, B2, B3, B9 y K; minerales: fósforo, hierro, calcio, potasio y aminoácidos. Las hojas exteriores más verdes son las que tienen mayor contenido en vitamina C y hierro.

Necesidades

Este cultivo soporta peor las temperaturas elevadas que las bajas. Como temperatura máxima tendría los 30 ºC y como mínima puede soportan temperaturas de hasta –6 ºC. La lechuga exige que haya diferencia de temperaturas entre el día y la noche.
Cuando la lechuga soporta temperaturas bajas durante algún tiempo, sus hojas toman una coloración rojiza, que se puede confundir con alguna carencia.
La humedad relativa conveniente para la lechuga es del 60 al 80%, aunque en determinados momentos agradece menos del 60%. Los problemas que presenta este cultivo en invernadero es que se sube mucho la humedad ambiental, por lo que se recomienda cultivarlo en la calle, cuando las condiciones climatológicas lo permitan.
No es bueno que la temperatura del suelo baje de 6-8 ºC.
Los suelos preferidos por la lechuga son los ligeros, arenoso-limosos, con buen drenaje. El pH óptimo se sitúa entre 6,7 y 7,4. En los suelos humíferos, la lechuga vegeta bien, pero si son excesivamente ácidos será necesario encalar.
Este cultivo, en ningún caso admite la sequía, aunque la costra del suelo conviene que está seca para evitar en todo lo posible la aparición de podredumbres de cuello.
Los mejores sistemas de riego, que actualmente se están utilizando para el cultivo de la lechuga son , el riego por goteo (cuando se cultiva en invernadero), y las cintas de exudación (cuando el cultivo se realiza en la calle), como es el caso del sudeste de nuestro país.
Existen otras maneras de regar la lechuga como el riego por gravedad y el riego por aspersión, pero cada vez están más en recesión.

Referente al abonado, diremos, que es un cultivo muy exigente en potasio. La planta al consumir más potasio va a absorber más magnesio, por lo que habrá que tenerlo en cuenta a la hora de equilibrar esta posible carencia.

 

 
 
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