HIGUERA  
 

La higuera (Ficus carica) es un árbol de pequeño porte o un arbusto de la familia de las moráceas (Moraceae), una de las numerosísimas especies del género Ficus. Originario de Asia sudoccidental, crece ahora espontáneamente en torno al Mediterráneo y en otras regiones del mundo, como al sur de Lima, en la costa central del Perú.
De porte bajo, más semejante al de un arbusto que al de un árbol (entre 3-10 m), sobre todo cuando emite rodrigones que sostienen sus ramas. Poco exigente en cuanto a las cualidades del terreno, su crecimiento es lento. No es raro ver retoños o pies bastante desarrollados creciendo en farallones rocosos o viejos muros.
La corteza es lisa y de color grisáceo. Las hojas son caducas, de 12 a 25 cm de largo y 10 a 18 de ancho, profundamente lobuladas, formadas por 3 ó 5 lóbulos.
Produce frutos compuestos de un tipo especial, el sicono, a los que se conoce como higos (sicono etimológicamente significa higo).
Las higueras crecen espontáneamente en terrenos rocosos e incluso en muros, donde pocas plantas encuentran oportunidad. El desarrollo de sus raíces es temido por mover los suelos donde están situadas. La higuera produce un látex irritante.
Algunas higueras, llamadas breveras, son bíferas o reflorecientes, porque producen dos cosechas al año, la primera, que es de brevas, a principios del verano, y la segunda, de higos, sobre finales del estío. Las brevas se producen en otoño, pero permanecen en el árbol durante el invierno, madurando al final de la primavera. Otras higueras, en cambio, solo dan higos.
Los frutos de la higuera son diversos, distinguiéndose muchas variedades y distintas fructificaciones estacionales, designándose con términos como higos blancos, higos reina, higos negros y brevas. Fue una de las primeras plantas cultivadas por el hombre. Un artículo en la revista Science constataba el hallazgo de nueve higos fosilizados fechados alrededor de 9400-9200 a. C. en el poblado neolítico Gilgal I, en el Valle del Jordán. Debido a que las higueras son del tipo partenocarpio, constituyen una de las especies domesticadas. Este hallazgo antecede la domesticación del trigo, la cebada y las legumbre, por lo que puede ser el primer caso conocido de agricultura. A medida que la migración humana transportó el árbol fuera de su ámbito natural se han desarrollado o aparecido miles de cultivares, la mayoría sin nombre y durante miles de años ha constituido un importante cultivo alimenticio.
En el libro del Génesis (3:7), Adán y Eva se cubren la desnudez con hojas de higuera, tras ser sorprendidos en pecado. En la Roma antigua lo consideraban árbol sagrado, por que en su mito fundacional, Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba Luperca bajo una higuera.
Ésta es una de las especies aptas para cultivar como bonsái.
Además de como fruto fresco de temporada, los higos se han consumido tradicionalmente tras someterse a la técnica del secado, ésta ha sido la manera más común de conservar la fruta. La fruta "seca" o "pasada", y en especial los higos, era un alimento especialmente valorado. El proceso permitía dilatar su consumo en el tiempo y cubrir momentos en los cuales la escasez de alimento era notoria. Sus hojas han sido usadas en la alimentación animal.
En Sudamérica existe la superstición de que tener una higuera en casa atrae a los duendes, los cuales se intentan llevar al infierno a los niños no bautizados.
En Chile existe la leyenda del malulo, ser que se aparece el 24 de julio en la noche, único momento del año en que el higo florece para luego dar el fruto; a pesar de estar en pleno invierno, durante esa semana, llamada "El Veranito de San Juan" (debido al santo del día), la temperatura sube más de lo común para la estación correspondiente. El malulo vigila el higuero y a algunos deja verlos florecer y a otros, puede matarlos por atreverse a mirar; también se dice que, si el árbol está lejos del canto de un gallo, puedes llevar una guitarra y el malulo te enseñará a tocarla.
En Canarias existe la tradición de que la sombra de la higuera es perjudicial para la salud, por lo que no se recomienda descansar bajo estos árboles. Para evitar el daño, la tradición recomienda arrancar tres hojas antes de sentarse a su sombra.

 
 
AVISO: Si cree que hay alguna foto o texto que no debería estar aquí por favor envíenos un email